Volver a la «mesa camilla»

 Volver a la «mesa camilla»

Lo clásico se volvió novedad.

El 2020 se quedará grabado en nuestra memoria: una pandemia ¿quién lo hubiera adivinado? nos hizo recluirnos en nuestros hogares durante días, semanas, meses. Inimaginable. 

Fueron tiempos de nuevas vivencias, horas y horas con la familia, en las que a veces era complicado mantener el optimismo. Y sin embargo lo logramos y el tiempo con los nuestros se ha hecho más valioso que nunca, casi un regalo en la adversidad. 

Durante semanas, hemos tenido ocasión de sentarnos cada tarde a la mesa, sacar los juegos de cartas, cansados ya de las pantallas; hemos dedicado horas a los puzzles y hasta los mikados que guardábamos en los cajones han cobrado algún sentido. Se han vendido más novelas y cuadernos de colorear que en Navidad, hemos tenido tiempo hasta de hacer vestidos a las muñecas y ordenar las fotos de toda una vida. Y ahora qué pereza da volver al estrés de la vida de antes, cuando todas esas actividades eran planes apuntados en una agenda ilusoria, pues en verdad nunca pensábamos llevarlos a la práctica. 

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Volviendo la vista atrás una de las cosas que más nos llaman la atención de esos días es cómo esas tareas de toda la vida, las labores de nuestras abuelas, el ganchillo, los hilos y los bordados han salido de sus cajas de metal consiguiendo que nos sintiéramos satisfechas de nuestras obras. La creatividad al poder, decíamos. Y tanto.

Nos cuentan amistades que nunca habían visto una madeja de hilo que han tenido tiempo de aprender a coser a máquina, que se hacen los dobladillos, que se han hecho una bolsa para guardar los calcetines. Y qué decir de los jerseys que nos han tejido madres y abuelas, que luciremos con orgullo este próximo invierno. También hay bufandas de principiantes en lo de tricotar, esperando el frío y algún que otro gorro, y cuantas mascarillas preciosas nos han regalado las amigas. 

A todas y todos los que os habéis animado a dar la primera puntada de la labor o a poner la primera pieza del puzzle, gracias, porque entre todos hemos hecho un ejército de creativos que han puesto la imaginación en primer plano en los días difíciles.

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