Fatiga pandémica: situación o transtorno

 Fatiga pandémica: situación o transtorno

La pandemia del COVID-19 en general, y los confinamientos en particular, han potenciado múltiples conflictos y situaciones desagradables para la mayoría de las personas. Se han visto modificadas rutinas como el tiempo que se pasa en casa; la ausencia de colegios, institutos y universidades; la mayor interacción de los miembros familiares, llegando a ser problemático a veces; el espacio personal reducido para uno mismo; la ausencia de interacciones sociales; el teletrabajo, etcétera.

Los profesionales de la salud en ocasiones pecamos de poner nombres a situaciones normales de la vida, y en esta ocasión ha surgido la fatiga pandémica. Este nuevo término pretende agrupar las consecuencias de la situación en que nos encontramos: La progresiva falta de compromiso con comportamientos que eviten la propagación del virus, y las consecuencias psicológicas derivadas del confinamiento de tipo depresivo y ansiógeno.

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El problema de poner nombres a las cosas, es que les damos una entidad. Como anteriormente sucedió con la depresión post-vacacional, se puede confundir una situación por la que se está pasando, con algo que tenemos “dentro”, como si de un problema interno o enfermedad se tratase. Y es que si  vemos la fatiga pandémica como una situación en la que nos encontramos, el hacer cosas y moverse será la solución. Mientras que si se entiende como algo que tenemos dentro, parece que poco podemos hacer al respecto.

Una realidad que nos está mostrando la pandemia es la gran importancia que tiene lo que hacemos diariamente en nuestro bienestar psicológico. Dejar de hacer actividades que nos gustan y conectar con nuestros seres queridos tiene un impacto importante en nuestro sentir. Por lo tanto, en las circunstancias actuales es natural que se experimente un vaivén de emociones y pensamientos. 

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Además de lo anteriormente relatado, también se suman en algunos casos desde fallecimientos de personas queridas hasta pérdidas económicas y sueños rotos que dificultan aún más la situación.
La clave para sobreponerse a ello será no centrarse en el qué sentimos, sino cómo queremos responder. Lo que hagamos hoy, influirá en cómo nos sentiremos mañana, sea para bien o para mal. Ejemplo de ello es como, fruto de la preocupación, podemos estar constantemente enganchados a los medios de comunicación recibiendo información sobre el tema pandémico: Esto produce una absorción de la atención e incremento del miedo y pensamientos asociados, que pueden potenciar mayor sufrimiento.

«si lo vemos como una situación en la que nos encontramos, el hacer cosas y moverse será la solución»

pandemiaLa gestión emocional es determinante para permitir que las personas puedan seguir gastando su energía en lo que les importa en sus vidas dentro de las limitaciones, aunque experimenten en ocasiones malestar por la situación actual. Los pensamientos y emociones van cambiando a lo largo del día, y no son las causas de lo que uno hace, ya que las personas podemos ser “jefes” de lo que sentimos y pensamos en un momento dado, mirando más allá, al servicio de un significado mayor, y no dejándonos llevar por estos.

Y es que si entendemos la fatiga pandémica como una situación -todavía a nadie se la han encontrado “dentro”- avanzar hacia esas cosas de la vida que nos importan es el camino hacia sentirse bien, aunque ello
implique dar los primeros pasos con dificultad, ansiedad o falta de motivación. El camino valdrá la pena.

Joan Rullan,
Director de Activital Psicólogos
Av. de Carabanchel Alto, 56

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